El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMEH), ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo y Aguas (Minea); en aras de aclarar algunas opiniones que se han generado en torno al tema de la situación climática en Venezuela y el mundo, el ingeniero José Gregorio Sottolano presidente del INAMEH, emite el siguiente comunicado al pueblo venezolano:
“Desde mediados del 2013 Venezuela ha venido presentando un marcado déficit de precipitaciones originando áreas con sequía, producto del desequilibrio en la atmósfera y en los océanos, derivado de la gran cantidad de gases de efecto invernadero (GEI), la cual está causando cambios climáticos a todo lo largo y ancho del planeta.
Su atenuación se ha visto más marcada en la última década a nivel mundial, destacando que el último quinquenio 2011-2015 ha sido el más caliente registrado en la historia según los datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), hemos pasado en los tres últimos años del sexto año más caluroso (2013) al año más caliente 2014 y recientemente la OMM confirmó que el 2015 fue aun más caliente del que se tiene registro, llegando acumular casi un 1°C de más, desde 1860; a esta situación alarmante por la cual está atravesando el planta se le suma la presencia de un nuevo episodio del Fenómeno “El Niño”, aunque oficializado en agosto de 2015, ya se estaban sintiendo sus efectos desde finales del primer trimestre de ese año, en muchos países del mundo. “Desde mediados del 2013 Venezuela ha venido presentando un marcado déficit de precipitaciones originando áreas con sequía, producto del desequilibrio en la atmósfera y en los océanos, derivado de la gran cantidad de gases de efecto invernadero (GEI), la cual está causando cambios climáticos a todo lo largo y ancho del planeta.
Históricamente, este fenómeno ha traído déficit marcado de precipitaciones y la presencia de aéreas con sequía en Venezuela y aunque debemos esperar la culminación de este fenómeno para cuantificar las consecuencias que ha originado, ya se están evidenciando mayores superficies en el territorio Nacional con diferentes grados de magnitud de las sequías.
Toda esta situación ha generado que en el período 2013-2015 más del 90% de Venezuela haya presentado déficit muy marcados de precipitación, destacándose en la región norte costera valores muy cercanos al 50% de menos lluvias con respeto al promedio que debió haberse registrado. Asimismo y aunque en el sur del país se registraron anomalías negativas de precipitación con valores absolutos menores al 25% sus consecuencias igualmente son preocupantes, ya que en esta región es donde se producen los mayores valores de lluvia de Venezuela.
Para analizar las implicaciones que este déficit ha traído, usando el Índice Mundial de Precipitación Estandarizado (conocido en sus siglas en inglés por SPI), que se emplea para hacer seguimiento de la sequía a las condiciones acumuladas a nivel semestral de las precipitaciones, se ha evidenciado la aparición de áreas con sequía que en algunos casos ha alcanzado valores de severos y que como toda variación del clima tiene un inicio y un final, es decir, se han registrado valores muy críticos que indudablemente han tenido sus descensos en meses donde se han registrado un poco mas de precipitación en este período, pero que si comparamos el comportamiento de todo el período 2013-2015, aplicando este índice, se puede observar que los eventos de sequía no han desaparecido en su totalidad, más bien se han ido incrementado en los últimos meses.
Cabe resaltar, que para identificarse la sequía, en los meses previos debe ocurrir un déficit cuya acumulación va favoreciendo la aparición de este fenómeno climático y posteriormente al culminarse, meses después, quedan déficit hídricos, hasta su desaparición por completa. Por tal motivo, su análisis para que sea más exacto, en el monitoreo de los cuerpos de aguas (presas y embalses), se evalúa su comportamiento a nivel semestral, es decir acumulados de seis meses, mes a mes, con ello se determina su incidencia en la disminución de los niveles de los espejos de agua.
Estos cambios y variaciones climáticas evidenciadas en los últimos años han traído como consecuencia en Venezuela, en primer lugar que algunos de los niveles de los principales embalses usados para consumo humano en las regiones NorOccidental, Centro Norte y Oriental del país, no hayan podido alcanzar sus valores regulares de operación y actualmente 22 de ellos estén con valores muy cercanos a sus mínimos históricos o por debajo de estos.
Situación similar se está presentando en otros embalses utilizados para otros usos, como es el caso del embalse Guri, ubicado en la cuenca del Río Caroní, donde se produce el 70% de la energía eléctrica del país, así como, los reservorios de Calabozo, Guanapito, Tierra Blanca, en el estado Guárico utilizados principalmente para riego, presentan actualmente niveles bajos.
En segundo lugar, debemos mencionar que el incremento de las temperaturas, que se ha acentuado con el fenómeno de “El Niño”, están originado más incendios forestales en los primeros meses del año y la aparición de enfermedades vectoriales y en tercer lugar se debe destacar la perdidas de producción agrícola, ganadera y pesquera que se han registrado en el país durante este período. Por todo lo antes expuesto es el llamado a la reflexión en cuando al ahorro del recurso hídrico y a la aplicación de todas las mediadas que estén al alcance de todas y todos, con el objetivo de garantizar un uso eficiente del agua y la energía eléctrica, así como la NO politización del tema que nos afecta por igual”.
Prensa INAMEH
http://www.inameh.gob.ve
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