El delantero del Barcelona pagó unos u$s35 millones por un Ferrari que también pretendía adquirir su par del Real Madrid, Cristiano Ronaldo.
Lionel Messi no suele caracterizarse por utilizar su dinero en
compras excéntricas o tener una flota de autos en su garaje, como tienen
otros deportistas que alcanzan semejante fortuna.
Sin embargo, el argentino ha invertido una importante suma de dinero
para disfrutar de una Ferrari 335 S Spider Scaglietti de 1957, según
informó el multimillonario Alessandro Proto, ex propietario del
vehículo, a la revista Bleacher Report.

La puja realizada en París, que comenzó en 20 millones de euros (unos u$s22,5 millones), llegó hasta los 28,3 millones de euros
(u$s32 millones), gracias al esfuerzo económico que realizó el
delantero del Barcelona, quien ofertó más que todos los presentes, entre
los cuales se encontraba el portugués Cristiano Ronaldo.
Ambos futbolistas no se presentaron en la subasta, sino que enviaron a un representante con instrucciones específicas de hasta cuánto estaban dispuestos a gastar.


Con los gastos administrativos y los premios a la casa de subastas Artcurial, a cargo de la venta, el valor final del Ferrari alcanzó los u$s35 millones.
El Ferrari, con carrocería diseñada por Scaglietti, provenía de la colección del industrial francés Pierre Bardinon,
muerto en 2012, uno de los especialistas de la marca del caballito
italiano, que falleció en 2012. Bardinon lo había comprado en 1970 y
tras una restauración lo mantuvo prácticamente oculto a los ojos del
público.

El chasis 0674 salió de Maranello con un motor V12 Tpo 140 de 3.8
litros. Después de las Mille Miglia, el auto fue equipado con un motor
de 4.1 litros de cara a su participación en las 24 horas de Le Mans.


En 1957 el Ferrari corrió las 12 horas de Sebring (quedó en sexto lugar), las Mille Migla (segundo lugar) y las legendarias 24 horas de Le Mans, con el piloto británico Mike Hawthorn al volante.
Durante esa carrera el auto se convirtió en el primero en superar los 200 km/h de
media en una vuelta al trazado de La Sarthe. Finalmente, el equipo tuvo
que abandonar en la quinta hora por un fallo mecánico grave.

Nada menos que Stirling Moss lo llevó un año después a la victoria en el Gran Premio de Cuba de 1958, la carrera en cuya jornada previa Juan Manuel Fangio fue secuestrado por el Movimiento Guerrillero comandado por Fidel Castro.

"Sea una obra de arte o el rey de la velocidad, este automóvil
representa la quintaesencia de la perfección: belleza, éxitos en
competición, historia y autenticidad", destacó Matthieu Lamoure,
director general de la casa de subasta Artcurial Motorcars.

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