El jardinero de Magallanes ha sido protagonista durante toda la temporada
lunes 25 de enero de 2016
Maracay.-
Alex Romero
jugará como local durante toda la serie final. En Valencia el toletero
era homeclub por ser parte de los Navegantes del Magallanes pero en
Maracay también se siente en casa por su exitosa trayectoria con los
Tigres de Aragua.
"Estoy súper agradecido con los fanáticos tigreros que me apoyaron en las buenas y malas, de verdad les tengo mucho cariño y aquí siempre me han recibido muy bien desde que me cambiaron a las Águilas del Zulia", dijo el jardinero. "Pero también estoy muy agradecido con los del Magallanes porque me recibieron muy bien en Valencia cuando me tomaron en el draft. Creo que todos entienden que este es un trabajo y que hay que respetar y darlo todo por la camiseta que estás vistiendo".
Y cómo no lo van a recibir con los brazos abiertos en Valencia si el jardinero se ha robado el corazón de la afición magallanera con grandes atrapadas en los jardines y conectando contundentes batazos sin parar en la final ante los bengalíes.
"Primero que nada creo que la causa de mi buen momento es Dios", continuó Romero que liga para .778 durante la serie final con la nave y bateó .357 combinando las series de postemporada que los eléctricos disputaron contra los Leones del Caracas y los Caribes de Anzoátegui.
"También ha sido la suerte, las ganas de hacer las cosas bien y de colaborar con el equipo", agregó. "Yo creo que son cosas de la pelota. Es impredecible. La idea es tratar de hacer las cosas bien".
Un año redondo
El éxito de Romero en la temporada 2015-2016 ha sido tal que el jardinero de los Navegantes del Magallanes no solo se llevó el título de bateo de la ronda regular sino que estableció una nueva marca de imparables en una temporada completa (fase regular, semifinales y final) al llegar el sábado a 115 inatrapables durante la campaña.
"Estoy bastante contento de que se me hayan dado muchas metas personales este año", reconoció el jugador que inició la temporada con los bengalíes, luego pasó a las Águilas y ahora refuerza a los Navegantes. "Es muy bonito lograr un récord como el que conseguí ayer (el sábado). De verdad que es algo que te llena de ánimo y de ganas de seguir trabajando, seguir respetando la pelota y tratar de dar lo mejor de mí".
Romero lamentó no haber pedido la pelota para guardar el recuerdo pero asegura que fue por cuestiones del juego. "Estaba muy metido en el partido", dijo entre risas. "Me lo habían dicho en la mañana y después se me olvidó por completo. Me acordé cuando lo dijeron por el sonido interno. Estaba muy concentrado en ganar que era lo que queríamos y gracias a Dios las cosas se dieron. La idea era solo hacer el trabajo y no prestar atención a las marcas".
Una final especial
Romero reconoce que siente mucho respeto por los Tigres de Aragua como organización pero cree que el equipo le faltó el respeto a él por la forma en la que decidieron cambiarlo a las Águilas. Es por eso que cuando se planteó el escenario de una final entre Magallanes y Aragua no pudo evitar sentir algo especial.
"Yo pienso que sin importar si eran los Tiburones de La Guaira o los Tigres, una final hay que jugarla de la misma manera, con la misma intensidad y el mismo corazón. Porque cuando tu respetas la pelota tienes que jugar de la misma manera con el equipo que sea. Esto es beisbol", dijo. "Pero sí, hay un cariñito diferente, hay una espinita diferente cuando se trata de los Tigres porque somos muchos aquí que fuimos de esa llamada dinastía donde ganamos tantos campeonatos y sí hay algo bonito ahí de querer jugar, de querer participar, de querer ganar los juegos de pelota y dejar el nombre de Magallanes en alto".
Vistiendo el uniforme bengalí, Romero fue el verdugo de la nave cuando dio el batazo decisivo en la final 2006-2007 en la que los Tigres tuvieron una épica remontada en la final contra Magallanes.
Ahora, del otro lado del terreno, al marabino le cuesta creer un poco que pueda convertirse en el héroe de Magallanes para derrotar a su exequipo y más aún, levantar el trofeo en Maracay con un uniforme distinto al de los Tigres.
"De verdad es algo que no he pensado y que no quiero pensar", soltó Romero dando claras señales de los sentimientos encontrados que tiene durante estos días. "Claro que todo es bienvenido pero de verdad no me lo imagino. Esperemos a ver qué pasa y luego vemos cómo me siento. Lo que sí quiero es quedar campeón con este equipo", concluyó.
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"Estoy súper agradecido con los fanáticos tigreros que me apoyaron en las buenas y malas, de verdad les tengo mucho cariño y aquí siempre me han recibido muy bien desde que me cambiaron a las Águilas del Zulia", dijo el jardinero. "Pero también estoy muy agradecido con los del Magallanes porque me recibieron muy bien en Valencia cuando me tomaron en el draft. Creo que todos entienden que este es un trabajo y que hay que respetar y darlo todo por la camiseta que estás vistiendo".
Y cómo no lo van a recibir con los brazos abiertos en Valencia si el jardinero se ha robado el corazón de la afición magallanera con grandes atrapadas en los jardines y conectando contundentes batazos sin parar en la final ante los bengalíes.
"Primero que nada creo que la causa de mi buen momento es Dios", continuó Romero que liga para .778 durante la serie final con la nave y bateó .357 combinando las series de postemporada que los eléctricos disputaron contra los Leones del Caracas y los Caribes de Anzoátegui.
"También ha sido la suerte, las ganas de hacer las cosas bien y de colaborar con el equipo", agregó. "Yo creo que son cosas de la pelota. Es impredecible. La idea es tratar de hacer las cosas bien".
Un año redondo
El éxito de Romero en la temporada 2015-2016 ha sido tal que el jardinero de los Navegantes del Magallanes no solo se llevó el título de bateo de la ronda regular sino que estableció una nueva marca de imparables en una temporada completa (fase regular, semifinales y final) al llegar el sábado a 115 inatrapables durante la campaña.
"Estoy bastante contento de que se me hayan dado muchas metas personales este año", reconoció el jugador que inició la temporada con los bengalíes, luego pasó a las Águilas y ahora refuerza a los Navegantes. "Es muy bonito lograr un récord como el que conseguí ayer (el sábado). De verdad que es algo que te llena de ánimo y de ganas de seguir trabajando, seguir respetando la pelota y tratar de dar lo mejor de mí".
Romero lamentó no haber pedido la pelota para guardar el recuerdo pero asegura que fue por cuestiones del juego. "Estaba muy metido en el partido", dijo entre risas. "Me lo habían dicho en la mañana y después se me olvidó por completo. Me acordé cuando lo dijeron por el sonido interno. Estaba muy concentrado en ganar que era lo que queríamos y gracias a Dios las cosas se dieron. La idea era solo hacer el trabajo y no prestar atención a las marcas".
Una final especial
Romero reconoce que siente mucho respeto por los Tigres de Aragua como organización pero cree que el equipo le faltó el respeto a él por la forma en la que decidieron cambiarlo a las Águilas. Es por eso que cuando se planteó el escenario de una final entre Magallanes y Aragua no pudo evitar sentir algo especial.
"Yo pienso que sin importar si eran los Tiburones de La Guaira o los Tigres, una final hay que jugarla de la misma manera, con la misma intensidad y el mismo corazón. Porque cuando tu respetas la pelota tienes que jugar de la misma manera con el equipo que sea. Esto es beisbol", dijo. "Pero sí, hay un cariñito diferente, hay una espinita diferente cuando se trata de los Tigres porque somos muchos aquí que fuimos de esa llamada dinastía donde ganamos tantos campeonatos y sí hay algo bonito ahí de querer jugar, de querer participar, de querer ganar los juegos de pelota y dejar el nombre de Magallanes en alto".
Vistiendo el uniforme bengalí, Romero fue el verdugo de la nave cuando dio el batazo decisivo en la final 2006-2007 en la que los Tigres tuvieron una épica remontada en la final contra Magallanes.
Ahora, del otro lado del terreno, al marabino le cuesta creer un poco que pueda convertirse en el héroe de Magallanes para derrotar a su exequipo y más aún, levantar el trofeo en Maracay con un uniforme distinto al de los Tigres.
"De verdad es algo que no he pensado y que no quiero pensar", soltó Romero dando claras señales de los sentimientos encontrados que tiene durante estos días. "Claro que todo es bienvenido pero de verdad no me lo imagino. Esperemos a ver qué pasa y luego vemos cómo me siento. Lo que sí quiero es quedar campeón con este equipo", concluyó.
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